Entrevista Familiar, Susana


SUSANA
En mi caso, jamás sospeché que mi hijo tuviera altas capacidades



2. ¿Tienen hijo o hija con altas capacidades

Tengo un hijo diagnosticado con altas capacidades, que actualmente tiene 8 años.
  
3. ¿Qué les hizo sospechar de que pudiera tener altas capacidades? ¿Qué signos veían? ¿Cómo era?

En mi caso, jamás sospeché que mi hijo tuviera altas capacidades, o mejor dicho, jamás pensé que todo aquello que le pasaba desde que empezó a "sociabilizar", pudiera tener relación con este hecho.
Además, debo reconocer mi ignorancia, puesto que desconocía este concepto y todo lo que supone, más allá de lo que erróneamente todos conocemos por superdotación.
No voy a hablar de si mi hijo con tres años sabía leer, o recitar los números del 1 al mil, o de lo indescriptibles e inusuales que eran sus habilidades sociales, porque es lo que todo el mundo espera para juzgarte de ser una "super entrenadora de niños listos".
Comencé a ver comportamientos inusuales desde una edad muy temprana. Sin embargo, nunca les di gran importancia ni los relacioné con las altas capacidades hasta que, en primero de primaria, su tutora nos recomendó hacer una evaluación.
La mayor sospecha vino determinada por la tristeza. Las palabras de la tutora fueron “está desesperado”.
Es muy duro ver un niño triste, un niño que se emociona ante una idea y al instante , ante su incapacidad de ejecución, verlo deprimido , enfadado con el mundo. Porque en el caso de mi hijo era así. Vivía permanentemente enfadado con el mundo porque nada satisfacía sus necesidades. Nada ni nadie cubría sus expectativas de emoción , intelecto, de juego, de visión de las cosas. Y, ante esta frustración, se aislaba.



4. ¿Qué hicieron ante las sospechas?
Cuando comenzó Primaria, empezó a mostrarse muy triste en el cole y a irritarse con mucha facilidad con sus compañeros.  La tutora nos recomendó consultar al pediatra y éste nos aconsejó hacer una valoración con Susana Arroyo. Estábamos completamente perdidos y asustados, y fue Susana quien nos puso en contacto con Actef y comenzamos a comprender lo que significan las altas capacidades.
Tratamos de encontrar apoyo en el colegio, pero lo que al principio era todo un reto para la tutora, no tardó en convertirse en un problema para ella y para todo el equipo, dado que la dirección del colegio puso en duda el diagnóstico de una profesional, entre otras cosas.
La parte familiar también fue muy dura, dado que los familiares no lo aceptaron muy bien desde el principio, quiero seguir creyendo que por desconocimiento. Cuando comunicamos que nos desplazábamos a Barcelona para hacer una valoración a nuestro hijo…Uf!!! Creo que pensaban que le íbamos a hacer una lobotomía o algo similar!
5. ¿Cuánto tiempo tardaron en tener un diagnóstico?
En nuestro caso, el diagnóstico por parte de la orientadora del colegio, tardó dos años y nos costó muchos problemas y burocracia conseguirlo.

6. Edad del hijo/hija cuando el diagnóstico
El diagnóstico privado lo realizamos cuando tenía 6 años. La orientadora del colegio lo verificó dos años después.

7. Una vez diagnosticado, ¿qué pensaron?
Al principio nos sentimos muy tristes, porque entonces comprendimos lo terriblemente mal que nosotros mismos nos habíamos comportado con nuestro propio hijo por desconocimiento de lo que pasaba por su cabecita, por no haber sabido ayudarle antes. Incluso por haberle reñido por cosas, que ahora sabemos que él no podía controlar, y nosotros pensábamos que le estábamos educando.  Ahora puedo decir que ojalá hubiera reñido al mundo en lugar de a mi hijo! Gracias a Actef y al diagnóstico todo cambió.
Lo primero que hicimos fue “reeducarnos” a nosotros mismos, aprender a entenderle desde su circunstancia. Aprendimos a mirar desde sus ojos y a sentir desde su alma, y sólo así conseguimos ayudarle. Ahora sí podemos educarlo y acompañarlo por la vida.

8. ¿Cómo es tener un hijo/a con altas capacidades
Cuando le comentas a alguien que tu hijo tiene altas capacidades, lo primero en lo que la gente piensa es en lo bien que le irá en los estudios. La realidad es que eso puede suceder o no, pero a nadie se le ocurre pensar en cómo pueden llegar a sentirse los niños. Así pues tu vida se convierte en una mezcla de retos que debes ir superando. Por un lado tienes que estar muy atento a la parte emocional. En mi caso esta fue una de las partes más complicadas, pero gracias a la ayuda psicológica que nos brindó la asociación pudimos salvar este contratiempo, y nuestro hijo aprendió a gestionar sus emociones de manera efectiva en su día a día. Por otro lado tienes que controlar la motivación. Un niño sin motivaciones es un niño infeliz. Para mí esta es la tarea más dura. Con el paso del tiempo te vas convirtiendo en una especie de guía consejera, buscando opciones, actividades, probando técnicas, manejando mil variables distintas hasta llegar a la fórmula que más se parezca a lo que tu hijo entiende como satisfactorio, divertido o estimulante. Y os aseguro que os sorprenderíais del resultado de la fórmula!
Todo esto lo estoy diciendo con una gran sonrisa en mi cara, porque a pesar de los malos momentos y del esfuerzo que supone, estos retos se han convertido en una especie de sistema de retroalimentación que motiva no sólo a nuestro hijo, sino también a su padre y a mí.  
Como madre lo que más deseo en este mundo es un hijo feliz, talentoso o no, listo o “listillo” ….. pero feliz.

9. ¿Cómo llegaron a ACTEF?
Susana Arroyo nos puso en contacto con Actef en cuanto tuvimos la valoración. Esperanza se interesó mucho sobre todo en saber cómo se sentía nuestro hijo y en cómo estaba reaccionando el colegio. Y nos orientó mucho en todos los aspectos: como afrontar la situación, como motivar a nuestro hijo, trámites que podíamos realizar, cuáles son los derechos de los niños, cuáles de ellos no se estaban cumpliendo, etc.

10. ¿Qué ha supuesto para ellos la asociación
Ha supuesto todo. Empezando por el hecho de que gracias a la asociación los padres no nos sentimos solos en este camino que nos ha tocado, los niños sienten lo mismo.
 Ellos reciben apoyo en muchos sentidos. Apoyo emocional, que al final es el más importante y el que creo que más necesitan los niños con altas capacidades. Apoyo en cuanto a una gran variedad de actividades que les permiten desarrollar sus talentos. Y el apoyo que supone para ellos el saber que no son los únicos en el mundo que sienten de esa manera, que ven la vida de esa forma tan peculiar, que les motivan cosas no convencionales, que tienen ese humor tan extravagante que la mayoría no entendemos, pero que yo encuentro brillante.

11. ¿Cómo participan en la asociación
Mi hijo participa en las clases de batería, piano, videojuegos, cómic…Y yo….pues aunque me gustaría participar más, tengo mis limitaciones, lamentablemente, y actualmente sólo soy socia colaboradora de forma pasiva. 

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